viernes, 26 de noviembre de 2010

Sr. Emiliano Flores


"Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario"
(Carta de despedida del Che a sus hijos)


sábado, 20 de noviembre de 2010


Ya no sé en lo que creo, pero lo que tengo es indudablemente bueno.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Podría hacerme invisible, si con eso bastara para evitar ciertos dolores. Me gustaría ser un alma a la merced del destino, qué pena que no exista. Qué pena que mi voluntad siempre me lleve en sentido contrario de ese lugar donde las personas felices consiguen las risas.
No existe manera alguna de escapar de esas experiencias por las que todos tenemos que pasar, y busqué los caminos. Pero eso no es más que naturaleza humana. Pasa.
Escaparse es no ver... podrían pasar tantas cosas, pero lo que cuenta es lo mismo... siempre!


lunes, 15 de noviembre de 2010

¿no son las ideas el motor del accionar?




AGITE ESTUDIANTIL

sábado, 13 de noviembre de 2010


me volví sustancialmente fría, pero se entibieció mi mente... y me hierve la sangre

viernes, 12 de noviembre de 2010


Somos lo que soñamos ser. Y ese sueño no es tanto una meta como un motor. Un motor que en su día nos enseñó a caminar para después aprender a correr, a hablar para aprender a pensar, a abrazar para aprender a querer. Como el gusano que un día se convierte en mariposa, cada día alumbra una metamorfosis. Tropezamos, caemos, y nos levantamos para seguir andando por el camino de la vida. Cada día la vida empieza de nuevo.

La vida es un acto de resistencia: vivimos y resistimos, al calor y al frío, a lo previsible y a lo imprevisible, a lo conocido y a lo desconocido, a las sonrisas y a las lágrimas. Pero todo se sostiene en la memoria. Somos lo que fuimos, somos lo que recordamos, somos lo que hemos vivido, la memoria es nuestro hogar nómada. Y los recuerdos siempre nos acompañan, allí donde estemos, allí donde vayamos.

A veces aparece una lágrima, reflejo de una tristeza provocada por el hecho de perder algún recuerdo que queremos. Esas fotos imprescindibles en el álbum de la vida. Lloramos porque duele separarse de lo que uno quiere, de las personas que nos ayudaron a crecer, que nos acompañaron a lo largo de tantos años, que nos dieron la mano en el paseo por la vida. Por eso, hay una clase de melancolía que no se atrapa, que no desaparece, que nunca muere. Una melancolía que te sigue, que te persigue, que resiste a viento y marea. Y en esa melancolía, como espuma en las olas, se alzan los sueños.

(autor desconocido)