| Gracias por todo Lauti. Te quiero tanto enano! |
De vez en cuando somos afortunados y nos cruzamos con algún ser mágico que nos regala la vida. Un ser que nos trae (de a montones) mates, momentos, charlas, risas... ¡más que nada risas!
Y ahí está: unos segundos en los que no te diste cuenta, se pegó en tus días. Y ya no lo vas a poder soltar.
No lo querés soltar.
Así, con lo bueno y lo malo de cada uno, con cosas que irritan y cosas que animan el alma, me hice del afecto de esta personita.
Ya que llegaste, no te vayas; que por más chiquitito que seas, es enorme el lugar que ocupás en mi vida.