
De un último tiempo la vida en marcha bajo las reglas del miedo. La adrenalina de los riesgos deja de ser, al menos personaje, y se convierte en extra de la película interminable. El eco de un vago recuerdo brilla en la mente, palabras de aquel desconocido, el más admirado, luego compañero, hoy amigo. "El miedo paraliza, no es sensación desconocida para ninguno." Y es que te tapa los oídos e impide alimentar las necesidades de un ser espontáneo que vive dentro de uno. Te trae la prudente pero fría acción de pensar. Y ahí te deja, congelado y mediocre ante tantas preguntas de igual comienzo: ¿qué hubiera sido si ... ?
Pero como todo en la vida, se hace invisible a la sombra del tiempo. Y ahí se quda uno, quieto y obediente a la naturaleza de mantenerse a salvo. Como una imágen en la que sólo se mueve el entorno.
"Pero lo bueno del miedo es que te permite ver que a tu alrededor la gente está igual que vos. Y empieza a destellar la esperanza de obtener un poco de solidaridad." Entonces el cuadro cambia y lo que existe cerca nuestro disfraza la escenografía. El temor a equivocarse, a perderse o a herirse disminuye con el sueño de ser traído a la realidad, de curarse y reanimarse por aquellos acompañantes de camino.
De un último tiempo la vida en marcha bajo las reglas del miedo. De este tiempo en adelante una persona feliz de tomar riesgos, compartirlos y seguir andando sin enredos intelectuales.
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