viernes, 19 de julio de 2019

martes, 9 de septiembre de 2014

No tan común

Es un tipo como cualquier otro. Es probable que no te llame la atención al cruzarlo en la calle.. o sí.
La cuestión es que no tiene nada fuera de lo común. Aun así, él sonríe y a mí se me congela el alma. Y si por esas casualidades no tan casuales, cruzamos una mirada, se me desarma el pulso, se me enredan las ideas y se mezclan mis palabras. 
Ni hablar de escucharlo cantar. Ahí se despierta el amor, todo el que tengo, y me pongo idiota hasta que su voz se apaga en mi mente, un largo tiempo después.
Qué manera la de entender, que de común no tiene nada. Que para mí lo es todo. Que como él no hay nadie más.

lunes, 25 de agosto de 2014

Yo quiero sacarte una foto
en la que pueda ver tu alma.
Quiero pintar tu rostro
de todos los colores que irradia tu sonrisa.
Quiero componer una canción

con las notas que soltás respirando.
Y cuando huela las flores que me das
quiero encontrar los olores de tu pelo a la mañana.
Cuando te recuerdo te tengo cerca
y mi mente te construye una y otra vez,
te pienso, te pienso.
Pero cuando empiezo a extrañarte
me duele quererte tanto.
Por eso espero, ansiosa, escuchar tus canciones
cuando te vas acercando.
Sé que ya es la hora, de verte de nuevo,
de hacerme pequeña en tus brazos.
Voy a tocar despacio
cada pedacito de piel en tu cuerpo
para que mis manos lo recuerden
cuando quiera esculpirte en una piedra
si es que algún día te vas.
Porque tenerte, te tendré siempre.
Y es que no puede soltarse del alma
aquello que se talla con fuego y sangre.

domingo, 24 de agosto de 2014

Ch.. ch.. ch.. Changes ♪

Me gustaría ver como rompo esas cadenas que me atan, que me detienen cuando esa energía en tu interior me atrae; como dejo que el magnetismo fluya y, extrovertida yo, me choco con vos diciéndote cuanto me gustás.
Me gustaría ver como suelto el grito atravesado en la respiración cada vez que lloro desconsoladamente, ese que quiere salir y mostrar el desgarro del corazón, y en vez de eso, pasa raspando por la garganta y se queda ahí hecho un nudo, mientras del otro lado de la ducha, nadie escucha mi dolor.

Me gustaría ver como entierro esas voces que hablan de mí, sin el amor que me merezco; y libero el orgullo de ser yo misma creciendo infinitamente en mi interior.
Quiero hacer sangrar todas las heridas que tengo adentro para darme cuenta dónde duele y empezar a trabajar en curarlas.
Quiero cambiar (siempre quiero cambiar) y traer hasta mí todo lo que mantiene vivo mi espíritu.
No dejo de ser feliz. ¡Soy feliz! Aún así, siempre es bueno y vital para el alma, querer cambiar, aprender, crecer.

lunes, 11 de agosto de 2014

Mi promesa

Cuando mi hermano cumplió su misión en este mundo y su alma se fue de gira por el universo, una carga enorme me quedó incrustada en el corazón. Una promesa rota, palabras que no se han dicho, abrazos que no se han dado. Después de un tiempo de llorar, extrañar, y lamentar, decidí que no iba a pasarme más. Ahí nació mi promesa: "Ninguna persona de mi entorno va a irse de este mundo sin saber cuánto la quiero". A veces cuesta, pero aprendí a decir "te quiero" mirando a los ojos, a abrazar sin ninguna excusa, a contar mis dolores, a buscar contención cuando la necesito, a resolver conflictos con el diálogo.
Hace sólo un par de días (podemos contarlos en horas) a un amigo le tocó partir de nuestro lado. Siento un dolor terrible, pero a la vez, tengo la tranquilidad de haberle expresado mi cariño en algunas oportunidades, y haberlo abrazado la última vez que lo vi.
Hoy no le tengo miedo a la muerte... a mi muerte; pero me sofoca pensar en todos las despedidas que me quedan mientras recorra esta vida. Pensar que el adiós a veces es tan sorpresivo, que no llega a decirse en vida. Por eso elijo expresar hoy, no mañana. Por eso elijo abrazar(te) todos los días, agradecer(te), perdonar(te), apoyar(te) y sonreír(te). Porque las cosas palpables son hermosas, pero nosotros somos alma, y como el alma no se puede ver ni tocar, sólo puede llevarse de este mundo, algo que no se ve ni se toca, pero se siente: amor.. mucho amor.

Podrá parecer obvio, pero nunca lo es. Si l@ querés, l@ extrañás, l@ necesitás... ¡Decíselo!

viernes, 11 de julio de 2014

Un simple descargo emocional...

No es una discusión más ni un hecho aisaldo. Se llama violencia familiar, y es algo con lo que estuve acostumbrada a vivir mis 25 años de vida. Ojo, amo a mi familia y doy por ellos todo; todo. Pero nos encontramos entre agresiones muy seguido. No importa quiénes, pero algunos desde la violencia, y otros desde la sumición. No es uno, somos todos. Evidentemente no sabemos dialogar, ni resolver los problemas desde el amor. Acá en casa se reacciona, se empieza a subir el tono de voz, y entonces el otro lo sube más, y nadie da el brazo a torcer, hasta que ya no alcanza la voz, y se pierde el espacio personal, un empujón, un cachetazo y chau... se fue todo al diablo, mientras arriba, otros escuchan y lloran, y no dicen nada, hasta que es insostenible y bajan, y entonces ya es algo de los cinco.
Algunos no dicen nada para evitar esta clase de conflictos, entonces otros tipos de violencia (tal vez menos explícitas) siguen sucediendo todos los días.  Y otros no encuentran límites, y hacen de una pequeña crisis una explosión de violencia.
No estoy pidiendo ayuda, no estoy tomando "venganza" de mi familia, ni nada por el estilo. Simplemente estoy rompiendo el silencio, y haciendo una especie de catarsis (siempre que necesité expresarme se me dio por escribir). Por otro lado esta necesidad de contarlo, también pasa por mostrar otro costado de mi vida a quienes quiero, otro costado de mi realidad.
La única diferencia entre el resto de los integrantes de mi familia y yo, es que yo siempre supe como salir a buscar ayuda, y durante muchos años me refugié en el afecto de mis tíos, mis primos, y más que nadie en mis abuelos. Hoy necesito refugiarme en mis amigos, simplemente contándoselos, hablándolo. No me da vergüenza que otras personas lo lean tampoco. Hoy me abro a todos y no espero palabras si no las tienen, no espero abrazos si no los sienten, no espero nada, más que unos minutos para leer esto.
Hay golpes en mi vida de los que nunca me voy a olvidar, algunos físicos, otros verbales, humillaciones. Golpes que me perforaron el alma... abrir mi realidad, hablar, expresar, hoy me ayuda a cicatrizar. Sólo eso es lo que me mueve a compartir esta nota.
Un amigo me dijo una vez: "El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es una elección", yo elijo no sufrir más. Por lo demás, los cinco saldremos adelante otra vez, como siempre hicimos de una forma u otra.
Vuelvo a aclarar, amo a mis viejos y a mis hermanas más que a nadie en el mundo. Los cinco nos amamos, sólo que no lo sabemos expresar entre nosotros.

lunes, 31 de marzo de 2014

Yo sé...

Hoy vi tus ojos, y sentí tu mirada como hace rato no la sentía. Sé que no sos lo que se ve, sé que te escondés por miedo ¿Miedo a qué? sé bien que sos el sol en medio de la noche. Sé que tus palabras abrigan, que tus consejos se clavan en la mente, que tu visión del mundo es hermosa, que los detalles que encontrás en cada mínimo respiro, la mayoría se los pierde. No te sientas mal, no te avergüences por nada. Todos tenemos nuestro lado oscuro, mayor o menor, ahí está. Y tener alguna debilidad, guardar algo de lo que no nos sentimos tan orgullosos, no nos quita la belleza. Y yo sé lo tremendamente hermosa persona que sos. Sé que aparentás tener una seguridad incuestionable, pero por dentro sos frágil como un cristal. Sé que te encerrás a tragarte las lágrimas en soledad, sé que te refugiás en tu cinéfila fantasía, sé que te mirás al espejo pensando "¿qué está mal conmigo?". Nada. Nada está mal con vos. Por eso, abrite, mostrate, descubrite. Ser inseguro no es ser débil, la seguridad se contruye. ¿Cómo? Mirando para adentro, conociéndose, criticándose, cambiando, creciendo, generando amor propio. La debilidad está en mostrarse seguro e indestructible, cuando en verdad se es emocionalmente dependiente.
Sé que le tenés miedo, que no te gusta la soledad, pero es el único momento en que no te avergüenza ser quien sos... a veces. Sé que esperás que los demás se preocupen, y que vos te preocupás en silencio. Sé que querés ser la primer persona en la lista de alguien más, y te aseguro que sí lo sos, y todavía lo vas a ser.
Espero que descanses bien esta noche, y que tengas sueños hermosos. Espero que mañana te levantes con una sonrisa y salgas a brillar. Nadie te conoce como yo. Nadie. Por eso espero lo mejor para vos. Todos los días. Y te doy mi mano para que lo hagamos a la par. Sé que todo este amor que tengo por vos, va a servir de motor para empujarte hacia adelante cada vez que te caigas. Creé en vos, crecé y querete. Yo lo hago.



miércoles, 24 de abril de 2013

De mí



Hoy me enamoré...


De mí...
De mí y de mis pensamientos...
De mí y de mis actos...
De mí y de mi libertad.
Me enamoré de la forma en que me río conmigo, de la forma en que me hablo. Aprendí a verme bien, a ver lo lindo de mí y a aceptar lo otro.
Me enamoré de mí y no es egocentrismo. No es narcisismo. Es amor. Y cuando uno ama bien, quiere lo mejor para ese ser amado.
Hoy quiero lo mejor para mí. 

No necesito de ningún hombre que me diga que soy linda, lo sé. Y no linda porque me vea bien, porque me peine, le ponga atención a la vestimenta o me arregle las uñas. Sé que soy linda porque soy auténtica, porque me hacen feliz las cosas sencillas, porque le pongo atención a los detalles. Sé que soy linda porque quiero todo lo que hay a mi alrededor, la gente, los lugares, las costumbres.
No necesito un hombre para estar. Puedo estar sola y sentirme plena. Solo me necesito a mí para disfrutar de un buen libro, me sonrío cuando canto en la ducha, me gusta leer mis palabras, y bailo sola cada mañana. 

Guardo amor para cada uno de mis amigos, para mi familia, para mis compañeros, para los amores que vendrán; pero hoy me sumo yo a esa lista. Porque hoy me enamoré... de mí.


domingo, 20 de enero de 2013

     Amiga, me han dicho que convivir es difícil. Que compartir "tanto" saca lo peor de cada uno. Que hay que acordar ciertas cosas para poder llevar el día a día. Que hay que marcar límites entre una y otra vida. Que fuera de casa cada uno con sus cosas. Que hay que ser pacientes, que el orden, que los ruidos, que los gustos, que las comidas...
     Ay amiga, quienes convivieron de esa forma, no saben lo que se pierden.
     No saben qué lindo es esperarte para cenar, sentarse a tomar mate a la tarde con vos. No saben el dolor que se siente cuando te veo llorar. No saben el orgullo y la tranquilidad que se siente cuando, después de escucharte reiteradas veces decir que ya no podías reconstruirte, te veo de pie y andando con convicción. Se pierden ellos la calma con la que me duermo cuando a la noche improvisás una cama junto a la mía.

     ¿Es que no han disfrutado de una lectura en voz alta para dos? ¿Es que no tuvieron la oportunidad de cocinar, de llorar, de tentarse de risa, de limpiar, de dormir una siesta, de salir a comprar con la misma persona con la que conviven?
     ¿No es cierto que cuando salimos de casa, cada una por su lado, nos extrañamos tanto que es imposible no mensajearnos? Y cuando, juntas, salimos a pedalear, somos nosotras, recorriendo lo nuestro. Porque puertas afuera también lo compartimos todo. Porque ser compañeras, amigas, ser familia elegida, es vivir juntas, no en una casa, sino en una vida.
     Feliz cumpleaños querida amiga.
     Te quiero mucho, de verdad te quiero.
     Te espero (te esperamos) con la cena lista cuando vuelvas.





sábado, 15 de diciembre de 2012

Los Nudos


     ¡Cómo arden los nudos! Los nudos en la garganta, en la boca del estómago. Se hace un nudo en mi pecho y recorre mi cuerpo como en un torbellino de emociones y se transforma en lluvia en mi alma, y se desliza por mis mejillas. Arde el dolor del alma en el cuerpo, y nos cierra los ojos con fuerza, pero involuntariamente.
     Hoy no quiero más que llorarte, con estas lágrimas ácidas que me deshacen por dentro, cuando saladas las siento llegar a mi boca. A vos, al que no sos, a mí y a mis miedos. Y una vez vacía de ese peso líquido estancado en mis ojos y mi pecho, con valor y determinación, salir a luchar. A romper barreras de bruma imaginaria. Esas que no existen sino en nuestra  voluntad muerta de avanzar.
     Basta. De verdad basta.
     Quiero estar rodeada de colores claros, que iluminen. Y que al verlos tus ojos se reflejen en ellos, cristales oscuros y frágiles que incrustan rayos transparentes en mis pupilas dilatadas, y que yo misma sea capaz de percibirlos para que en mí despierten un amor inmenso hacia adentro. Que ese amor me recorra cada fibra, como un elixir que se desparrama por cada célula, y que se expanda, hasta ya no caber adentro, y estalle y salpique a cada persona que me rodea.
     Sólo así, con ese amor interno y externo, podré endulzar esas gotitas que ruedan por mis rostro para recordarme que nuestro yo, espíritu, toma contacto con la realidad a través de nuestro yo, cuerpo. Para recordarme que acá estoy, sentada pensando, que tengo la posibilidad de ver, observar, de llorar y cantar, de hablar incoherentemente, de soltar risitas  tímidas y carcajadas desvergonzadas, de gritar con el puño cerrado, con la voz ronca y carraspeante, y apretar los dientes de rabia, para después calmarme y sonreír tibiamente hasta que la frescura de la paz me alcance en minutos enteros de risas. Que acá tengo mis manos para acariciar la piel, la tuya y la mía, para hacer cosquillas y para presionar tu pecho contra el mío cuando duela. Que mis brazos son tan largos como tus lunas lo necesiten. Que mis pies son incansables cuando se trata de alcanzarte. Que mi corazón, que sus latidos. Que el aire que entra en mí y me infla los pulmones y me hace sentir viva.
     ¡Ah, esas gotitas! Me recuerdan que acá estoy para vos, y acá estoy para mí.
     ¡Esas gotitas! Voy a transformar su sabor, no cuando pasen por mi lengua, sino desde que se forman, en los nudos. Nudos que no ardan, que quemen… pero de felicidad.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tardes quietas

    La vecina hace música. Por el sonido, imagino que es un contrabajo; aunque es muy extraño en mí, me cuesta mucho distinguirlo.
    Son melodías nostalgiosas las que toca. La combinación es maravillosa.   

    Uno creería que esas notas son para un día gris, pero escucharlas bajo el sol radiante que inunda este patio y baña de claridad cada rincón de esta casa, construye un momento perfecto. 
    Es la música que vino a romper el silencio de la tarde sin romper la calma. Me lleva directamente a imaginar falsos recuerdos, o recuerdos reales, pero que no son míos: las tardes quietas de verano en Villa Castells, mientras los vecinos duermen, y una acostada en la cama, aburrida, esperando que mamá despierte y nos dé permiso para salir a jugar con mi hermana. Las tardes en el campo, después del almuerzo y la sobremesa, cuando los tíos quedan prácticamente desmayados bajo el efecto del vinito, y se abre un silencio hermoso, que sólo permite escuchar el ruido de las hojas en los árboles cuando el viento las hace bailar.
    Imagino un montón de escenarios, pero siempre es tarde de siesta mientras una disfruta un poco de soledad.
    Claro... los nenes duermen; la vecina toca; yo acá, escribiendo. Algún día recordaré este momento también.

    Las melodías se callan, el motor de la heladera se detiene. Habrá sido corto, pero fue perfecto.
    Se escuchan voces.
    Es hora del punto final.

jueves, 29 de noviembre de 2012

lunes, 6 de agosto de 2012

Reglas del juego para los hombres que quieren amar a mujeres mujeres

I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mí,
la golondrina
transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del
enamoramiento
en una plaza pública llena de multitudes
Podra gritar —te quiero—
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme o etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

(Gioconda Belli) 

miércoles, 11 de julio de 2012

Te abrazo, aunque no estés

Ayelén, Eugenio, Natalio, Marina, Leonel, Madrina, Camila, Franco, Fernanda, Costanza, Rocío, Darío, Andrés, Aldana...
Tanto amor. Tan lejos...
Un abrazo para cada uno.


A cada afecto que encuentro en la distancia, con amor, y nostalgia de cada abrazo.

martes, 3 de julio de 2012

Te extraño con el alma. 
Sos la única persona a la que nunca tuve que rogarle que se acordara de mí, porque le salía naturalmente.
Sin vos cerca, Aye, me siento sola... todos los días.